A nuestro alrededor existen niños víctimas de bullying, que sufren en silencio y con miedo. Niños que sienten pánico de acercarse a los colegios donde estudian, que necesitan cambiar de escuela varias veces por año, que incluso después de convertirse en adultos, tratan de superar los traumas vividos por haber sido rotulados como “diferentes”, tímidos, correctos en todo, gordos como elefante, flacos como palito, etc.Quizás hasta conocemos a algunos de esos niños. Bien cerca nuestro, padres, educadores y amigos, puede haber un grito de socorro haciendo eco.
No podemos quedarnos callados; paremos la violencia.¡Rompa el silencio! ¡Acabe ahora con el bullying!